Seguridad minera: Cuando investigar también es prevenir

No todas las situaciones dentro de una operación se resuelven reforzando la vigilancia. Reconstruir un hecho, comprender sus causas y detectar vulnerabilidades puede aportar información clave para evitar que vuelva a ocurrir.

La seguridad dentro de una operación minera no termina en los controles de acceso, los recorridos o la vigilancia preventiva. Frente a determinados incidentes, comprender qué ocurrió y qué condiciones lo hicieron posible puede convertirse en una herramienta necesaria para tomar decisiones y fortalecer posteriormente la prevención.
“Una investigación especializada resulta necesaria cuando un hecho supera el ámbito de la vigilancia preventiva y requiere determinar con mayor precisión qué ocurrió, cómo ocurrió y cuáles fueron los factores que lo posibilitaron”, explica Gustavo Mercado, Gerente General de 365 Seguridad Privada.
Robos o faltantes reiterados, ingresos no autorizados, daños intencionales, incidentes con información contradictoria o incumplimientos de procedimientos son algunas de las situaciones que pueden requerir una instancia de análisis más profunda. En estos casos, mientras la vigilancia permite detectar y contener un episodio, la investigación busca reconstruirlo y generar información que ayude a entender su origen.

Ese trabajo debe realizarse sin alterar innecesariamente el funcionamiento de la operación. Para ello, se parte de la definición del hecho y se analiza la información disponible, desde registros de accesos y videovigilancia hasta documentación, recorridos, horarios y testimonios vinculados con el incidente.
“La investigación debe desarrollarse de manera planificada, discreta y coordinada con los responsables de la operación”, señala Mercado. Además, el profesional agrega: “La confidencialidad ocupa además un lugar central, tanto para proteger a las personas involucradas como para evitar que la propia investigación o la seguridad del establecimiento puedan verse comprometidas”.
Reconstruir correctamente un hecho permite también evitar decisiones basadas únicamente en una primera impresión. Determinar la secuencia de los acontecimientos puede revelar si detrás de un incidente existió una falla de procedimiento, una debilidad en los controles, un incumplimiento o una combinación de distintos factores.

“El objetivo final no es solamente establecer qué ocurrió, sino generar información útil para corregir las debilidades detectadas y reducir la posibilidad de que una situación similar vuelva a producirse”, afirma el Gerente de 365 Seguridad Privada.
Ahí aparece el verdadero valor preventivo de una investigación. Los resultados pueden mostrar puntos débiles en los accesos, recorridos, registros, procedimientos o mecanismos de control y convertirse en la base para introducir mejoras concretas dentro de la operación.
“Cada investigación puede convertirse en una herramienta de aprendizaje para la organización. El objetivo es que la información obtenida no quede limitada al análisis de un hecho puntual, sino que permita fortalecer progresivamente el sistema de seguridad”, concluye Mercado.
En una industria donde la continuidad operativa depende también de anticipar riesgos y aprender de los incidentes, investigar deja de ser únicamente una respuesta frente a un problema. Cuando la información obtenida se transforma en mejoras concretas, pasa a formar parte de una estrategia de prevención más amplia y sostenida.
Fuente: Fuerza Minera.















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