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Seguridad en minería: Más allá de la vigilancia

  • Foto del escritor: Fuerza Minera
    Fuerza Minera
  • hace 4 horas
  • 3 min de lectura

Planificación, prevención y capacitación del personal se consolidan como pilares para resguardar a las personas, los activos y la continuidad operativa. Gustavo Mercado, Gerente General de 365 Seguridad Privada, analizó los desafíos que enfrenta hoy la seguridad privada en la industria minera.



Cuando se habla de seguridad en minería, es habitual pensar en controles de acceso, vigilancia perimetral o resguardo de instalaciones. Sin embargo, el crecimiento de la actividad y la complejidad de las operaciones han ampliado el rol de la seguridad privada, que hoy forma parte de una estrategia preventiva orientada a garantizar tanto la protección de las personas como la continuidad de los proyectos.


Los campamentos mineros representan uno de los entornos donde esta evolución resulta más evidente. Ubicados, en muchos casos, en zonas de difícil acceso y con operaciones que funcionan las 24 horas, requieren un control permanente de personas, vehículos y proveedores, además de la protección de infraestructura crítica. A esto se suma la necesidad de adaptarse a escenarios dinámicos, donde la coordinación entre las distintas áreas resulta clave para anticipar riesgos y responder de manera eficiente.


Para Gustavo Mercado, Gerente General de 365 Seguridad Privada, la planificación es un aspecto fundamental para afrontar estos desafíos. “La seguridad debe planificarse de forma integral, acompañando el desarrollo de la operación y respondiendo a las necesidades específicas de cada proyecto”, señala.


Esta realidad también obliga a dejar atrás una visión tradicional de la seguridad privada. Si bien el control de accesos y la vigilancia continúan siendo funciones esenciales, las exigencias actuales requieren una participación mucho más activa dentro de la operación. La prevención, la detección temprana de situaciones de riesgo y el cumplimiento de protocolos forman parte de una gestión que busca evitar incidentes antes de que ocurran.


En ese sentido, Mercado destaca que la seguridad privada cumple un papel cada vez más amplio dentro de la industria minera. “Su función no se limita únicamente a custodiar un objetivo, sino también a aportar observación permanente, capacidad de respuesta y colaboración con las distintas áreas para contribuir a un entorno de trabajo seguro y ordenado”, afirma.


El control de accesos y la vigilancia son funciones esenciales, pero las exigencias actuales también requieren una participación activa, por parte del vigilador, dentro de la operación.
El control de accesos y la vigilancia son funciones esenciales, pero las exigencias actuales también requieren una participación activa, por parte del vigilador, dentro de la operación.

La preparación del personal es otro de los factores que adquiere especial relevancia en un sector donde los estándares operativos son cada vez más exigentes. La capacitación continua permite que los equipos conozcan los procedimientos específicos de cada proyecto, respondan con rapidez ante una emergencia y trabajen de manera coordinada con el resto de la organización.


“La formación continua permite incorporar nuevas herramientas, actualizar procedimientos y fortalecer una cultura preventiva orientada a minimizar riesgos”, explica Mercado, quien considera que la profesionalización del personal constituye uno de los pilares de cualquier servicio de seguridad en minería.


Una estrategia preventiva no solo busca evitar incidentes, sino también proteger la continuidad operativa. Detectar riesgos antes de que se materialicen permite resguardar a las personas, preservar los activos estratégicos y reducir la posibilidad de interrupciones que afecten el normal desarrollo de las operaciones.


“La prevención permite identificar riesgos antes de que se transformen en incidentes. Una estrategia basada en planificación, supervisión permanente y comunicación entre todos los actores involucrados genera un entorno de trabajo más seguro y contribuye a la continuidad operativa”, sostiene el Gerente General de 365 Seguridad Privada.


Para la compañía, la mejora de los estándares de seguridad también depende del trabajo conjunto entre empresas mineras, contratistas y prestadores de servicios. Si bien Mercado reconoce el compromiso que ha demostrado la industria minera sanjuanina en esta materia, considera que todavía existen oportunidades para seguir fortaleciendo la capacitación, incorporar nuevas tecnologías y profundizar la coordinación entre todos los actores que intervienen en una operación.


La comunicación y el trabajo conjunto entre todos los actores participantes del circuito, aseguran la seguridad y permiten la continuidad operativa.
La comunicación y el trabajo conjunto entre todos los actores participantes del circuito, aseguran la seguridad y permiten la continuidad operativa.

“Los mejores resultados se obtienen cuando la seguridad se entiende como una responsabilidad compartida. El intercambio de información, la comunicación permanente y el trabajo coordinado permiten fortalecer los estándares de seguridad y contribuir al desarrollo eficiente y sostenible de cada proyecto”, concluye.


En un escenario donde las operaciones mineras son cada vez más complejas, la seguridad privada deja de ser un servicio complementario para consolidarse como un componente estratégico, capaz de aportar prevención, organización y una respuesta profesional frente a los desafíos que presenta la actividad.


Fuente: Fuerza Minera.



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