Minería entre Chile y Argentina: La integración también se construye en los territorios

Los Protocolos Adicionales Específicos facilitan la coordinación de proyectos mineros a ambos lados de la cordillera. Para B. Consultoría, su potencial depende también de una lectura temprana del entorno territorial, político y comunicacional.

La reactivación de la agenda de integración minera entre Chile y Argentina volvió a poner en primer plano a los Protocolos Adicionales Específicos (PAE). Estos instrumentos, establecidos en el marco del Tratado de Integración y Complementación Minera de 1997, permiten acordar condiciones particulares para proyectos que requieren desarrollar actividades a ambos lados de la frontera. Pueden aplicarse incluso en etapas de prospección y exploración.
Su importancia es concreta: un proyecto binacional necesita coordinar aspectos como el desplazamiento de personas y bienes, el uso de infraestructura y los procedimientos aplicables en su área de operaciones. Los avances anunciados el 27 de agosto para Vicuña, NexoAndino y Filo Sur muestran la vigencia de esta agenda para iniciativas vinculadas con San Juan y Atacama.

Pero la integración no termina en el diseño de un instrumento bilateral. Cada proyecto se inserta en territorios con comunidades, autoridades, actividades productivas, expectativas y preocupaciones propias. Esas realidades pueden ser distintas a uno y otro lado de la cordillera, incluso cuando se trata de una misma iniciativa minera.

«La estabilidad económica atrae inversiones; la estabilidad territorial las hace viables. En un proyecto binacional, conocer el territorio desde las primeras decisiones es tan relevante como planificar su infraestructura y su logística», plantea Francisco Bascur, Director Ejecutivo de B. Consultoría.
Desde esa mirada, la firma propone incorporar inteligencia estratégica territorial, política y comunicacional a la planificación de los proyectos. Esto implica identificar actores, comprender cómo se percibe la inversión, seguir las decisiones públicas que pueden incidir en ella y construir una comunicación pertinente para cada contexto. También supone abrir espacios de relacionamiento antes de que las inquietudes se transformen en conflictos.
Para organizar ese trabajo, B. Consultoría desarrolla SIRE, su Sistema de Inteligencia y Relacionamiento Estratégico. El sistema reúne información territorial, política y comunicacional para apoyar decisiones, anticipar riesgos y orientar el vínculo con comunidades y otros actores relevantes durante las distintas etapas de una iniciativa.
«Un PAE puede facilitar la coordinación entre Chile y Argentina. El SIRE aborda otra pregunta decisiva: cómo construir condiciones de confianza para que esa inversión dialogue con los territorios donde busca desarrollarse», agrega Bascur.

Los PAE no sustituyen las exigencias ambientales ni los permisos que corresponden en cada país. Del mismo modo, ningún instrumento jurídico resuelve por sí solo la relación de un proyecto con su entorno. La oportunidad para la minería binacional consiste en avanzar en ambas dimensiones desde temprano: coordinar operaciones entre Estados y construir relaciones sostenibles en los territorios.
Fuente: Fuerza Minera.














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