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Megaproyectos mineros: La predictibilidad se construye antes de ejecutar

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Fuerza Minera
hace 3 minutos
4 min de lectura

El crecimiento de las inversiones mineras vuelve cada vez más importante anticipar desvíos antes de que impacten sobre costos y plazos. Un informe realizado por Vitor Bueckmann, Industry Consultant de Octave, plantea que la predictibilidad depende de conectar metodología, cultura de trabajo e información confiable desde las primeras etapas del proyecto.


Josemaría, perteneciente al distrito Vicuña, durante su etapa de construcción de campamento.
Josemaría, perteneciente al distrito Vicuña, durante su etapa de construcción de campamento.

La minería argentina se encuentra frente a una cartera de proyectos que puede transformar la escala de la actividad durante los próximos años. Los datos presentados por la Secretaría de Minería contabilizan 325 iniciativas en diferentes etapas de desarrollo, mientras que el avance de grandes proyectos de cobre y litio anticipa inversiones de varios miles de millones de dólares.


Ese escenario abre una oportunidad, pero también aumenta la exigencia sobre la forma en que se gestionan los megaproyectos. Cuando las inversiones alcanzan semejante magnitud, un desvío detectado tarde puede traducirse en sobrecostos, demoras y dificultades que posteriormente acompañan a la operación durante años.


Vitor Bueckmann, Industry Consultant de Octave.
Vitor Bueckmann, Industry Consultant de Octave.

“Un simple ‘ok’ en el proyecto puede convertirse en años de consecuencias en la operación”, advierte Vitor Bueckmann, Industry Consultant de Octave. El especialista afirma que decisiones que durante la etapa de proyecto pueden parecer menores terminan definiendo buena parte de la información y las rutinas con las que posteriormente deberá trabajar la operación.


La predictibilidad aparece así como una capacidad que debe construirse desde el inicio. El análisis elaborado por Vitor Bueckmann advierte que las desconexiones entre las etapas de diseño, construcción y operación pueden estar detrás de sobrecostos de entre 20% y 30%, particularmente cuando la información permanece fragmentada y cada área trabaja con criterios o sistemas diferentes.


El problema no siempre está en la ausencia de datos, sino en la dificultad para convertirlos en información útil a tiempo y flujos de trabajo contextualizados. El diagnóstico regional señala que el 85% de los proyectos analizados trabaja sin una proyección real de tendencia hacia el cierre, mientras que menos de la mitad registra el avance físico real y apenas el 19% integra los costos reales dentro de sus mediciones.


En esquemas tradicionales, conocer el estado de un proyecto puede demandar entre dos y cuatro semanas, haciendo que la información llegue a los responsables cuando parte de su valor para corregir desvíos ya se perdió.

  

Frente a esta problemática, mejorar la predictibilidad no significa simplemente incorporar más tecnología. El punto de partida está en ordenar cómo se planifica y controla un proyecto, respetando la maduración de la ingeniería antes de avanzar hacia nuevas fases. Metodologías como Front-End Loading (FEL) permiten establecer puertas de decisión y reducir la incertidumbre antes de comprometer mayores volúmenes de capital.


El punto de partida para mejorar la predictibilidad está en ordenar el control y la planificación de un proyecto.
El punto de partida para mejorar la predictibilidad está en ordenar el control y la planificación de un proyecto.

Esa disciplina también alcanza a los costos y los cambios de alcance. Contar con una estructura que permita identificar dónde se produce un gasto, a qué corresponde y quién es responsable facilita un mayor control, mientras que las modificaciones aprobadas informalmente pueden terminar generando impactos financieros difíciles de anticipar.


Pero la predictibilidad tampoco se resuelve únicamente con procedimientos. Los hábitos de los equipos tienen un peso directo sobre la calidad de la información. Planillas individuales, datos retenidos dentro de cada área o contratista y distintos criterios para reportar una misma realidad terminan generando versiones paralelas del proyecto. En ese escenario, la visibilidad compartida se vuelve tan importante como la propia metodología.


La construcción de un ecosistema digital busca atacar precisamente esa fragmentación. Integrar presupuestos, cronogramas, sistemas ERP e información de ingeniería permite seguir la evolución del proyecto sobre una misma base y generar tendencias en tiempo real. Para Octave, esa información debe permanecer conectada durante todo el ciclo de vida del activo, desde la etapa de proyecto hasta la de operación.


Esto adquiere especial relevancia al momento de entregar una instalación terminada. Una decisión aparentemente pequeña durante la ingeniería puede transformarse después en años de búsquedas, retrabajos y dificultades si una identificación, una jerarquía de activos o un documento nace desalineado. Corregir esos problemas una vez que la planta está operando es posible, pero suele requerir más tiempo y recursos que estructurar correctamente la información desde su origen.


No alcanza solo con integrar datos e inteligencia de dos o más áreas, esa información debe permanecer conectada durante todas las etapas de la operación.
No alcanza solo con integrar datos e inteligencia de dos o más áreas, esa información debe permanecer conectada durante todas las etapas de la operación.

Bueckmann resume este enfoque desde una perspectiva de preparación operacional: “La información estructurada no es burocracia. Es preparación operacional. Cuando nace bien en el proyecto, la operación se vuelve predecible”.


La experiencia de Vale incluida entre los casos analizados por Octave muestra la escala que puede alcanzar este desafío. En una cartera que acumuló más de USD 124.000 millones en inversiones de capital durante una década, la compañía avanzó en la estandarización de configuraciones y códigos de materiales para gestionar millones de registros y cientos de miles de movimientos. Según el caso presentado, el proceso permitió cumplir los plazos vinculados con materiales y llevar determinados indicadores de disponibilidad y visibilidad desde niveles de entre 60% y 70% hasta el 100%.

 

Por eso, la predictibilidad de un megaproyecto no comienza cuando aparece un desvío en el presupuesto o en el cronograma. Se construye mucho antes, a partir de procesos capaces de anticiparlo, equipos que compartan una misma información y ecosistemas digitales que conecten las decisiones tomadas durante la ingeniería con las consecuencias que tendrán durante décadas de operación.


Fuente: Fuerza Minera.


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