Así es el control de calidad y del consumo de agua en una mina
- Fuerza Minera
- hace 23 horas
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Desde la exploración hasta el cierre de mina, la medición del recurso hídrico es clave para una gestión ambiental responsable, el abastecimiento operativo y la protección del entorno.

La gestión del agua en un proyecto minero comienza mucho antes del inicio de la operación. En las etapas tempranas se desarrollan estudios de línea de base hídrica, cuyo objetivo es conocer el estado natural del recurso previo a cualquier intervención.
“El monitoreo de las propiedades hidroquímicas de todos los recursos hídricos es fundamental para entender cómo es el sistema antes de que el proyecto se emplace”, explicaron el Lic. Geólogo Ezequiel Sánchez, el Ing. Hidráulico Sergio Preiato y el Lic. Carlos Scatizza, profesionales de Hidroar SA. Estos estudios abarcan lagos, lagunas, ríos, arroyos, vegas, mallines y acuíferos subterráneos.
En estos relevamientos se analizan parámetros fisicoquímicos como pH, conductividad eléctrica y turbidez, además de iones mayoritarios y minoritarios, metales y otros elementos de interés según el tipo de proyecto. En casos donde el agua puede destinarse al consumo humano dentro de la operación, también se incorporan análisis bacteriológicos. “Estos datos permiten identificar variaciones naturales, establecer referencias claras y detectar posibles cambios a lo largo del tiempo”, señalaron desde Hidroar SA.

Para los cursos de agua superficiales, los estudios incluyen la medición sistemática de caudales y el análisis de su régimen hidrológico. “Conocer cómo se comporta un río o arroyo durante crecidas y períodos de sequía es esencial para evaluar captaciones, diseñar obras y preservar el caudal ecológico”, indicaron los especialistas. Estas mediciones se realizan inicialmente mediante aforos puntuales y, con el avance del proyecto, a través de estaciones de aforo permanentes, que permiten un seguimiento continuo del escurrimiento.
El análisis del agua subterránea requiere un nivel de detalle aún mayor. “Los acuíferos no son visibles y pueden presentar distintas características, niveles de conectividad y calidades de agua, por lo que es indispensable estudiarlos en profundidad”, explicaron desde la empresa. Para ello se desarrollan relevamientos hidrogeológicos, estudios geofísicos y perforaciones exploratorias con control técnico, evitando la conexión indeseada entre acuíferos o la pérdida de pozos. Una vez definidos, se realizan ensayos hidráulicos para conocer parámetros como permeabilidad, transmisividad y capacidad de almacenamiento, además del monitoreo continuo de niveles de agua.
Estos estudios se complementan con una caracterización climática integral y la elaboración de balances hídricos. “Analizar variables como la precipitación y la evapotranspiración permite entender qué factores influyen directamente en la disponibilidad del recurso”, destacaron los profesionales. Esta información resulta clave para planificar el uso del agua a corto, mediano y largo plazo, tanto para la operación minera como para los usos aguas abajo.

Según explicaron desde Hidroar SA, la intensidad y el detalle de los estudios varía a lo largo del ciclo de vida de la mina. “En exploración es clave establecer una línea de base sólida; en producción, conocer el recurso con el mayor detalle posible; y durante el cierre, continuar con el monitoreo para evaluar la evolución del sistema hídrico y detectar desvíos”, indicaron.
En conclusión, los especialistas remarcaron que “Una gestión eficiente del recurso hídrico, basada en estudios técnicos sólidos, beneficia tanto al proyecto minero como al desarrollo del entorno, minimizando impactos y maximizando el aprovechamiento sostenible del agua”, consolidando a los controles hídricos como una herramienta central de la minería responsable.
Fuente: Fuerza Minera con información de Hidroar S.A.












