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Análisis de madurez de la capacidad de gestión ESG en minería

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    Fuerza Minera
  • hace 1 día
  • 5 min de lectura

Una gestión efectiva de los criterios ESG (Ambiente, Social y Gobernanza) ya no depende solo de reportar indicadores, sino de demostrar capacidades que permitan integrar sostenibilidad, gobernanza y gestión de riesgos en cada etapa de un proyecto minero.


En Quebrada Blanca, operada por Teck Resources en Chile, se puede apreciar el equilibrio entre la operación y el medio ambiente.
En Quebrada Blanca, operada por Teck Resources en Chile, se puede apreciar el equilibrio entre la operación y el medio ambiente.

Autor: Mg. Ing Fred Camus Yeomans – CEO Adapvector Consulting.


Mg. Ing Fred Camus Yeomans – CEO Adapvector Consulting.
Mg. Ing Fred Camus Yeomans – CEO Adapvector Consulting.

La minería está entrando en una etapa donde hablar de ESG ya no puede limitarse a reportes, políticas corporativas o declaraciones de compromiso. La transición energética está aumentando la demanda de minerales críticos, pero al mismo tiempo eleva las exigencias sobre cómo esos minerales son desarrollados: con mayor trazabilidad, menor impacto ambiental, mejor relación con comunidades, gobernanza robusta, acceso responsable al agua, control de relaves, reducción de emisiones y capacidad real para anticipar riesgos.


En este contexto, la pregunta central no es solo si una compañía minera reporta ESG. La pregunta verdaderamente estratégica es: ¿La organización cuenta con capacidades concretas para integrar ESG en sus decisiones de inversión, en la gestión de riesgos y en el desarrollo de sus proyectos mineros?


Esta diferencia es clave. Una operación puede contar con reportes, políticas, metas e indicadores, pero eso no significa necesariamente que ESG esté integrado en sus procesos críticos, en sus decisiones de capital, en la evaluación de riesgos o en la gestión operacional del proyecto. Reportar es importante, pero no equivale automáticamente a gestionar.


Por eso, el primer paso para avanzar hacia una creación de valor sostenible es medir la madurez observable de la capacidad ESG. Es decir, identificar qué tan preparada está una operación minera para transformar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en decisiones, controles, responsabilidades, seguimiento y mejora continua.


¿Qué significa medir madurez ESG?: Medir madurez ESG no consiste en clasificar a una empresa como “buena” o “mala” en sostenibilidad. Tampoco se trata de evaluar únicamente cuánto reporta. El foco debe estar en observar capacidades.


Una gestión ESG madura se expresa cuando existen políticas claras, procesos implementados, indicadores relevantes, responsables definidos, evidencia de ejecución, mecanismos de control, integración con riesgos y aprendizaje organizacional. En otras palabras, cuando ESG deja de ser un discurso y comienza a operar como un sistema de gestión.


La madurez puede entenderse en cinco niveles. En un primer nivel, ESG aparece de forma declarativa, con menciones generales y poca evidencia operacional. En un segundo nivel, existe reportabilidad básica, pero fragmentada o centrada principalmente en cumplimiento. En un tercer nivel, ya se observan metas, indicadores, responsables y seguimiento recurrente. En un cuarto nivel, ESG se integra con decisiones estratégicas, riesgos, inversiones, contratos o planificación. Finalmente, en un quinto nivel, la organización demuestra anticipación, analítica, aseguramiento robusto y mejora continua.


El salto más relevante ocurre cuando ESG pasa de la gestión sistemática a la integración estratégica. Ahí deja de ser una función paralela y comienza a influir en el desarrollo del proyecto minero.


Presa de relaves, monitoreada permanentemente en la mina Yanacocha (Perú).
Presa de relaves, monitoreada permanentemente en la mina Yanacocha (Perú).

Madurez ESG y viabilidad de proyectos mineros: La madurez ESG importa porque una brecha mal gestionada puede transformarse en un riesgo directo para la viabilidad del proyecto. En minería, los temas ambientales, sociales y de gobernanza no son asuntos externos al negocio; influyen en permisos, CAPEX, OPEX, cronograma, financiamiento, licencia social, continuidad operacional y reputación.


Una brecha en gestión hídrica puede transformarse en riesgo de permisos, restricciones operacionales, mayores costos de infraestructura o conflicto territorial. Una brecha en relaves puede afectar seguridad, reputación, confianza pública y continuidad operacional. Una brecha en comunidades puede generar retrasos, judicialización o pérdida de licencia social. Una brecha en gobernanza puede debilitar la trazabilidad de compromisos, la calidad de las decisiones y la confianza de inversionistas.


Por eso, el diagnóstico de madurez ESG debe responder preguntas prácticas: ¿Qué evidencia demuestra que ESG se gestiona realmente?, ¿Qué capacidades faltan?, ¿Dónde está la brecha: política, proceso, indicadores, responsables, implementación, integración o seguimiento?,¿Qué riesgo puede generar esa brecha para el proyecto?


Estas preguntas permiten transformar la mirada ESG desde una lógica de cumplimiento hacia una lógica de gestión estratégica.


Las mediciones en la calidad del agua y/o el suelo, deben ser periódicas y minuciosas para llevar a delante un buen diagnóstico ESG.
Las mediciones en la calidad del agua y/o el suelo, deben ser periódicas y minuciosas para llevar a delante un buen diagnóstico ESG.

De la evidencia a la brecha: El gran valor de una evaluación de madurez ESG está en ordenar la evidencia. No basta con saber que existe una política ambiental o un reporte de sostenibilidad. Lo importante es verificar si esa política se traduce en procesos, si esos procesos tienen responsables, si existen indicadores, si hay seguimiento, si se toman decisiones con esa información y si se corrigen desviaciones.


Por ejemplo, una operación puede declarar compromiso con el uso eficiente del agua, pero si no cuenta con balance hídrico robusto, indicadores trazables, escenarios de estrés, integración con permisos y decisiones de inversión, su madurez real será limitada. Del mismo modo, una operación puede reportar relacionamiento comunitario, pero si no existe trazabilidad de compromisos, mecanismos de reclamo, participación temprana y gobernanza territorial, la capacidad de gestión social seguirá siendo frágil.


Ahí aparece la brecha. Y la brecha no debe entenderse como una observación aislada, sino como una capacidad faltante que puede afectar la viabilidad del proyecto.


La pregunta que debe hacerse la alta dirección: Para un ejecutivo minero, la madurez ESG no debe ser vista como un ranking ni como una etiqueta reputacional. Debe ser una herramienta para anticipar riesgos y mejorar decisiones de inversión.


La pregunta correcta no es: ¿Tenemos ESG?, La pregunta correcta es: ¿Tenemos la capacidad suficiente para gestionar los riesgos ESG que pueden afectar nuestros proyectos de capital?


Esa pregunta conecta directamente con permisos, CAPEX, OPEX, cronograma, financiamiento, licencia social, productividad, continuidad operacional y competitividad. Una organización que no mide su madurez ESG puede creer que está avanzando porque reporta más, pero seguir expuesta a riesgos críticos que todavía no ha transformado en capacidades.


La comunicación entre personal es importante para ejecutar los protocolos. La conexión entre áreas es fundamental para la estrategia ESG.
La comunicación entre personal es importante para ejecutar los protocolos. La conexión entre áreas es fundamental para la estrategia ESG.

Madurez ESG como punto de partida: La transición energética necesita minerales críticos, pero esos minerales solo podrán desarrollarse mediante proyectos mineros capaces de demostrar viabilidad técnica, financiera, ambiental, social y de gobernanza. En ese escenario, ESG no puede quedar al final del proceso como un requisito de reporte. Debe estar integrado desde las etapas tempranas de evaluación, diseño, financiamiento y ejecución.


Por eso, medir madurez ESG es el punto de partida. Permite saber dónde está la organización, qué evidencia existe, qué capacidad falta y qué riesgos pueden emerger si esas brechas no se gestionan.


La tesis de este primer artículo es simple:


La madurez ESG permite transformar evidencia dispersa en un diagnóstico estratégico de capacidades. Ese diagnóstico revela brechas que, si no se gestionan, pueden convertirse en riesgos críticos para el desarrollo de proyectos mineros. ( si quieres conocer mas del panorama mundial del estado de madurez de gestión de los criterios ESG te dejo el siguiente enlace con el estudio)



En definitiva, reportar ESG ya no es suficiente. La minería que requiere la transición energética necesita organizaciones capaces de gestionar ESG con madurez, anticipar brechas y convertirlas en decisiones que fortalezcan la competitividad de sus proyectos.


El segundo paso será responder la pregunta que sigue:

¿Cómo convertir una brecha ESG en una solución que reduzca riesgos y cree valor sostenible?


Fuente: Columna de opinión.


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