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Andrea Díaz: Liderazgo, ingeniería y una mirada hacia el futuro de la minería

Foto del escritor: Fuerza Minera
Fuerza Minera
7 ago
7 min de lectura

Primera mujer en conducir la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan, la Ing. Química y Dra. en Química analiza el rol estratégico de la universidad en la formación de los profesionales que demanda la industria, el valor de la investigación aplicada y los desafíos de construir una minería más innovadora, sostenible e inclusiva.



Detrás de cada ingeniero, geólogo o especialista existe un trabajo sostenido de las universidades, que no solo transmiten conocimientos técnicos, sino que también impulsan la investigación, la innovación y la vinculación con la industria. En San Juan, la Facultad de Ingeniería (FI) de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) cumple un papel estratégico en ese proceso.


Al frente de esa institución se encuentra Andrea Díaz, la primera mujer en asumir el cargo de decana de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ. Ingeniera Química egresada de la propia casa de estudios, Magíster en Metalurgia Extractiva por la Facultad de Ingeniería de la UNSJ y Doctora en Química por la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia de la Universidad Nacional de San Luis, construyó una trayectoria de casi 25 años dedicada a la docencia, la investigación y la gestión universitaria.


Desde 2001 integra el Departamento de Ingeniería de Minas como docente e investigadora del Instituto de Ingeniería de Minas (IIM). A lo largo de su carrera ocupó distintos cargos de responsabilidad, entre ellos la Subjefatura del Departamento de Ingeniería de Minas (2017-2021), la coordinación de la Tecnicatura Universitaria en Beneficio de Minerales (2018-2021), la Codirección del Doctorado en Ingeniería de Procesamiento de Minerales del IIM (2019-2025) y la Jefatura del Laboratorio de Partículas Finas del Instituto de Ingeniería de Minas (2010-2021).


En 2021 fue designada vicedecana de la Facultad de Ingeniería, etapa en la que obtuvo la Certificación de Evaluadora de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) y asumió la representación de la Facultad ante ese organismo para la acreditación de las carreras de ingeniería. También fue directora del proyecto Historia, Ingeniería y Género de la Facultad de Ingeniería (2021-2022) y referente en Gestión de Proyectos del Equipo Base del Sistema Institucional de Educación a Distancia.


Su actividad académica también está estrechamente ligada a la investigación aplicada. Desde 2016 desarrolla estudios sobre pasivos mineros pegmatíticos en el departamento Valle Fértil, donde ha dirigido numerosos proyectos vinculados al área no metalífera. En 2025 alcanzó un nuevo hito al convertirse en la primera mujer en conducir la Facultad de Ingeniería de la UNSJ.

 

Andrea Díaz es la primera mujer en ser decana de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, a su lado el Vicedecano Eric Laciar Leber.
Andrea Díaz es la primera mujer en ser decana de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, a su lado el Vicedecano Eric Laciar Leber.

En diálogo con Fuerza Minera, Andrea Díaz reflexiona sobre el rol de la universidad dentro de la cadena de valor minera, la importancia de la investigación aplicada, la formación de ingenieros preparados para los desafíos del futuro y la necesidad de seguir ampliando los espacios para las mujeres dentro de la ingeniería y la industria minera.


Su trayectoria combina la docencia, la investigación, la gestión académica y ahora el desafío de conducir la Facultad de Ingeniería. ¿Qué hitos considera que marcaron su camino hasta llegar a convertirse en decana?


Uno de los hitos fundamentales de mi vida profesional fue iniciar mi carrera en el Nucleamiento de Ingeniería de Minas, apenas egresada como ingeniera química. Allí tuve la oportunidad de especializarme en Metalurgia Extractiva y crecer en investigación, docencia y extensión universitaria. Otro momento decisivo fue mi desempeño como sub jefa del Departamento de Ingeniería de Minas. Fui la primera mujer ingeniera química en ocupar un cargo de autoridad en un ámbito tradicionalmente masculinizado.

La experiencia como docente y coordinadora de la Tecnicatura en Beneficio de Minerales me permitió conocer de cerca las necesidades y aspiraciones de jóvenes de departamentos alejados. La docencia y la extensión universitaria han sido siempre una pasión y un desafío que enriquecieron mi visión de la universidad.

Posteriormente, mi rol como vicedecana de la Facultad de Ingeniería abrió nuevas puertas, me acercó a sectores productivos e institucionales y me permitió mostrar una Facultad de Ingeniería de puertas abiertas. Finalmente, comencé a visibilizar la importancia de promover vocaciones tempranas en las niñas hacia las carreras STEM. Ese compromiso con la inclusión y la diversidad se convirtió en un eje central de mi gestión y de mi proyecto académico.


La docencia tuvo un papel central en la trayectoria de Andrea.
La docencia tuvo un papel central en la trayectoria de Andrea.

La minería atraviesa un momento de gran crecimiento en San Juan. ¿Cómo acompaña la Facultad de Ingeniería esta nueva etapa y qué rol cumple en la formación de los profesionales que demanda la industria?

 

La Facultad de Ingeniería acompaña este momento histórico de la minería en San Juan con una visión estratégica y un compromiso profundo con la sociedad. En 2024 pusimos en marcha un Plan Estratégico con horizonte al 2029, que define una hoja de ruta clara para consolidar nuestro rol como formadores de profesionales en ingeniería.

Este plan se traduce en acciones concretas: fortalecemos el ingreso y la permanencia de los estudiantes, promovemos la inclusión con programas de género y diversidad, y generamos mecanismos de terminalidad y reinserción que devuelven oportunidades a quienes habían quedado fuera del sistema. Al mismo tiempo, mantenemos un diálogo permanente con nuestros graduados y con la industria, ajustando los planes de estudio a las demandas reales del sector.

Nuestro compromiso es doble, formar profesionales altamente capacitados para responder a las necesidades de la industria minera y, al mismo tiempo, garantizar que ese crecimiento se traduzca en inclusión, equidad y desarrollo regional.

 

La vinculación entre la universidad y el sector productivo resulta cada vez más importante. ¿Qué aportes puede realizar la academia para acompañar el desarrollo de una minería más innovadora, eficiente y sostenible?

 

La UNSJ tiene un rol clave en articular con el sector empresarial minero, sus proveedores, el gobierno, la sociedad y los colegios y consejos profesionales. No se trata solo de formar ingenieros, sino de participar activamente en todas las mesas de discusión y aportar conocimiento científico y tecnológico que permita tomar decisiones responsables.

La universidad puede contribuir en varios planos: Innovación tecnológica, Eficiencia productiva, Sostenibilidad ambiental y social; Recurso humano inclusivo, Proyección institucional.

La universidad no debe ser un actor pasivo, sino un motor de innovación y conciencia social.


"La universidad no debe ser un actor pasivo" afirma Andrea Díaz.
"La universidad no debe ser un actor pasivo" afirma Andrea Díaz.

A lo largo de su carrera ha impulsado proyectos de investigación, formación y articulación con distintos sectores. ¿Qué importancia tiene la investigación aplicada para resolver los desafíos que enfrenta hoy la industria minera?


La investigación aplicada ocupa un lugar central en mi gestión como decana, porque es el puente que conecta el conocimiento académico con las necesidades reales de la industria minera. Desde la Facultad de Ingeniería hemos impulsado proyectos que no se quedan en el laboratorio, sino que se transforman en soluciones concretas.

La investigación aplicada nos permite, innovar en procesos mineros. El nuevo plan de estudio de la carrera ingeniería de minas aborda nuevas tecnologías y metodologías que aportan mejoras en las buenas prácticas de exploración, extracción y procesamiento, incorporando automatización y energías renovables. Formamos estudiantes que participan en proyectos de investigación vinculados con empresas y comunidades.


La ingeniería y la minería han sido históricamente ámbitos con una fuerte presencia masculina. Desde su experiencia, ¿qué desafíos debió afrontar para construir su carrera y qué cambios observa hoy en la participación de las mujeres dentro del sector?


Uno de los desafíos más grandes de mi carrera fue culminar mi doctorado en Universidad Nacional de San Luis, en un momento en que nuestra Universidad Nacional de San Juan aún no ofrecía esa formación. Ya era madre y debía viajar para cursar, lo que implicaba dejar a mis hijos. Hace veinticinco años no existía la educación mediada por tecnologías y las distancias eran una barrera real. Superar esas dificultades me enseñó que la perseverancia y el apoyo familiar son fundamentales para abrir camino en ámbitos donde las mujeres éramos pocas.

Hoy, como decana y primera mujer en ocupar este cargo en la Facultad de Ingeniería, observo con orgullo un cambio profundo: cada vez más mujeres eligen carreras STEM y encuentran oportunidades para estudiar lo que les apasiona. La inclusión ya no es un concepto abstracto, es una realidad que se refleja en nuestras aulas y en los programas que impulsamos.


A lo largo de su carrera profesional, Andrea impulsó programas de inclusión y equidad de género.
A lo largo de su carrera profesional, Andrea impulsó programas de inclusión y equidad de género.

Además de ser la primera mujer en ocupar el cargo de decana de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, su trayectoria la ha convertido en una referente para muchas estudiantes y profesionales. ¿Qué significa para usted ese reconocimiento y qué responsabilidad implica?

  

Me hago esta pregunta todos los días, porque ser la primera mujer en ocupar un cargo históricamente masculinizado implica una enorme responsabilidad. El reconocimiento no lo siento solo como personal, lo vivo como un reconocimiento colectivo hacia todas las mujeres que, muchas veces de manera silenciosa, han trabajado con compromiso y dedicación en la ingeniería y la minería.

Para mí, ser referente significa abrir caminos y garantizar que esos caminos estén libres de violencias, que ofrezcan oportunidades reales y que promuevan la inclusión. Implica también trabajar en red, dentro de la Facultad y hacia afuera, articulando con instituciones, empresas y comunidades para que la presencia de las mujeres en la ingeniería sea parte de una nueva normalidad.

 

Andrea Díaz es referente de estudiantes de la FI, pero también de colegas que reconocen su trayectoria.
Andrea Díaz es referente de estudiantes de la FI, pero también de colegas que reconocen su trayectoria.

La formación de nuevos profesionales ya no depende únicamente del conocimiento técnico. ¿Cuáles cree que son las habilidades y competencias que hoy debe desarrollar un ingeniero para responder a las necesidades de la minería del futuro?


Es así, lo disciplinario ya no es el único desafío en la formación académica. Hoy la minería del futuro exige ingenieros capaces de combinar excelencia técnica con habilidades humanas y sociales. En mi gestión como decana, insisto en que debemos formar profesionales resilientes, capaces de enfrentar la incertidumbre y aprender de los fracasos, porque esos momentos son los que fortalecen la vida personal y profesional.

Las llamadas soft skills son tan necesarias como el conocimiento técnico. La minería requiere ingenieros que sepan dialogar con comunidades, que comprendan la importancia de la sostenibilidad y que puedan innovar sin perder de vista el impacto social y ambiental de sus decisiones. En definitiva, el ingeniero del futuro debe ser un profesional integral: sólido en lo técnico, pero también humano en su mirada.

 

¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los jóvenes, y especialmente a las mujeres, que sueñan con estudiar ingeniería y formar parte del desarrollo minero de San Juan?


A las juventudes, y especialmente a las mujeres que sueñan con estudiar ingeniería, quiero decirles que no existen límites cuando se trabaja con compromiso, pasión y perseverancia. La minería y la ingeniería necesitan de su talento, pero también de algo que hoy es indispensable: la solidaridad y el trabajo colaborativo. 

Mi mensaje es que se animen a elegir lo que les apasiona, que no se dejen condicionar por prejuicios ni por barreras culturales. La ingeniería es una herramienta poderosa para transformar la vida personal y también la sociedad. Cada estudiante que ingresa a nuestras aulas tiene la posibilidad de convertirse en protagonista del desarrollo de San Juan, aportando innovación, sostenibilidad y una mirada humana al crecimiento minero. El desarrollo de nuestra provincia necesita de ustedes, de su creatividad, de su resiliencia y de su compromiso colectivo. 

 


¡Defiendan sus sueños, porque en ellos está la fuerza para transformar el futuro!

 

 


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