Monitoreo ambiental: Claves para una gestión responsable del recurso
- Fuerza Minera

- 1 abr
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Desde la línea de base hasta el postcierre, los programas de monitoreo permiten conocer, evaluar y gestionar el impacto de la actividad minera sobre el ambiente, aportando información clave para la toma de decisiones y la transparencia del sector.

En la industria minera, el control ambiental se consolida como una herramienta central a lo largo de todo el ciclo de vida de los proyectos, así lo destacan profesionales de Hidroar: la Geóloga Natalia Zanetti y el Biólogo Julio Cotti Alegre. Desde las primeras etapas de exploración hasta el cierre y postcierre, el monitoreo de variables físicas, biológicas y sociales permite comprender el comportamiento del entorno y anticipar posibles impactos asociados a la actividad.

En este sentido, la elaboración de Líneas de Base Ambiental resulta fundamental para establecer las condiciones naturales previas al desarrollo del proyecto. “A partir de estos estudios se identifican indicadores específicos y se definen programas de monitoreo con frecuencias adaptadas a cada componente, lo que permite caracterizar de manera cualitativa y cuantitativa recursos como el agua, el aire, el suelo y la biodiversidad”, explica Zanetti. Esta información inicial funciona como referencia para evaluar las variaciones que puedan registrarse a lo largo del tiempo.
Los datos obtenidos mediante los monitoreos periódicos son comparados con los valores de referencia establecidos por la normativa vigente, particularmente en el marco de la Ley N° 24.585 de Protección Ambiental para la Actividad Minera. Este análisis permite diferenciar entre cambios naturales y aquellos derivados de la intervención humana, aportando herramientas para la gestión ambiental y la toma de decisiones tanto por parte de las empresas como de las autoridades y las comunidades.
El monitoreo ambiental no se limita a la etapa operativa, sino que se extiende durante el cierre y el postcierre de las minas. En estas fases, se realizan controles sistemáticos —especialmente sobre la calidad del agua y la recuperación de los niveles freáticos— que pueden prolongarse durante varios años. “El seguimiento en estas etapas es clave para garantizar la estabilidad física y química del entorno y asegurar que los recursos naturales mantengan condiciones aptas a lo largo del tiempo”, señala Cotti.
Desde Hidroar destacan además la importancia de los Monitoreos Ambientales Participativos (MPA), instancias que promueven la transparencia y el acceso a la información. Estos procesos, coordinados junto a autoridades provinciales y abiertos a la comunidad, permiten que los participantes conozcan de primera mano las metodologías de muestreo y los resultados obtenidos. De este modo, el control ambiental se posiciona no solo como una herramienta técnica, sino también como un puente de confianza entre la minería y la sociedad.

En un escenario donde la actividad minera enfrenta crecientes exigencias en materia ambiental y social, el monitoreo continuo se consolida como un instrumento fundamental para garantizar operaciones responsables y sostenibles en el tiempo. La generación de información confiable, el seguimiento sistemático de los recursos y la apertura a instancias participativas permiten no solo cumplir con la normativa vigente, sino también fortalecer la confianza entre la industria, las comunidades y los organismos de control.
Fuente: Fuerza Minera.














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