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  • Fuerza Minera

La megaminería no existe: es un invento para denostar a una actividad tan lícita como cualquier otra

Lo afirmó Hugo Nielson, secretario general del Organismo Latinoamericano de Minería y uno de los coordinadores de la Red de Académicos por el Desarrollo de la Minería Sustentable. Participó en uno de los encuentros con los que el Gobierno del Chubut organizó el debate por el proyecto de ley de zonificación minera en la Meseta.



Desde que egresó como ingeniero de Minas en la Universidad Nacional de San Juan, a fines de la década de 1970, Hugo Nielson ha desarrollado su carrera en organismos públicos y en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), de la que es profesor desde hace casi dos décadas. Como secretario general del Organismo Latinoamericano de Minería, y uno de los coordinadores de la Red de Académicos por el Desarrollo de la Minería Sustentable, participó este miércoles de uno de los encuentros organizados por el Gobierno del Chubut para presentar y debatir el proyecto de ley de zonificación minera en la Meseta Central.


Ex director de Minería y Geología de la Secretaría de Minería de la Nación, cargo que desempeñó en el regreso de la democracia en la Argentina, y ex presidente del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) entre 1996 y 1999, entre otros antecedentes, como docente se desempeña como profesor de las materias de la especialización en minería de la carrera de Ingeniería Ambiental en la UNSAM, y fue profesor en la Maestría en Desarrollo Sustentable, Medio Ambiente e Industria organizada por la Universidad Internacional de Andalucía, España.


- ¿Qué rol cumple la Red de Académicos que integra y que participó en el debate por la zonificación minera en Chubut?

- Es una agrupación de gente muy capacitada, un seleccionado bastante fuerte si habláramos en términos deportivos. Tenemos especialistas en todos los aspectos: médicos, geólogos, ingenieros, sociólogos, y otras disciplinas. Nuestra función es ayudar a aclarar todas las dudas que tenga la gente en relación con la minería. La Red tiene alrededor de 50 profesionales de todo el país, de la mayoría de las universidades en la Argentina. Tratamos de que sea una tercera voz creíble respecto de la minería, con cierta distancia prudente respecto de las empresas y de los partidos políticos. Si bien consideramos que las empresas son fundamentales y que los Gobiernos que tienen que tomar decisiones, intentamos tener una opinión lo más académica posible.

- Con una trayectoria tan amplia vinculada con la minería, ¿cómo observa la discusión que se está dando en Chubut?

- He dedicado mi vida a la minería. Con dolor digo que está injustamente cuestionada. A veces pareciera que los que trabajamos en minería fuéramos parte de alguna organización criminal. Pero hemos sido formados en universidades nacionales y ninguno de nosotros podría trabajar en una actividad que pudiera estar causando daño a la gente. El objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas. La minería no se desarrolla donde se le ocurre a alguien, sino que está donde se encuentran los recursos, en general en lugares casi olvidados por los principales centros urbanos. Estos lugares no tienen hospitales, comunicaciones, ni acceso a la cultura y a la educación. Por eso los jóvenes tienen que emigrar para tener oportunidades. Yo me fui en los años ‘80 a Buenos Aires a trabajar en la Secretaría de Minería de la Nación con la vuelta de la democracia, pero siempre vuelvo a San Juan, salvo este año que no lo hice por el tema del COVID-19. He visto cómo progresó San Juan y salió del monocultivo. Producía uva. Algunos años el precio del producto y el vino estaban muy bien, pero a veces no. La minería logró que San Juan tenga uno de los estándares de vida más altos de la Argentina. La minería paga los salarios más altos del país, junto con el petróleo. Todos trabajan en blanco, no existe en la industria el trabajo no registrado. Y eso es muy valioso. Además, la minería tiene un efecto multiplicador impresionante. Por cada trabajador directo, hay 3 o 5 indirectos. Es decir, familias. Cuando se instala un proyecto minero necesita proveedores locales de alimentos, talleres, servicios de transporte, comunicaciones, hospitales. Y tiene todavía un efecto positivo mayor: que esos trabajadores empiezan a necesitar de otros servicios. Se forma una cadena virtuosa que es fundamental. Quiero que los chubutenses sepan lo importante que es eso. Y me cuesta entender la negación de algunos sectores, que es muchas veces por temor o por falta de información.

- ¿Qué impresión le dejó el debate minero en el que participó aquí en Chubut?

- Estuve ayer miércoles y felicité a quienes los organizaron y a quienes participaron. El diálogo y el debate son fundamentales para resolver cualquier problema que tenga alguna provincia y el país, porque no hay otra forma de resolver en democracia las situaciones de conflicto. Ayer había una participación variopinta, donde todos pudieron preguntar lo que quisieron. No hubo ninguna restricción, salvo mantener el respeto. Se pudieron expresar incluso contrapropuestas. Nosotros pensamos que la minería puede ser fundamental para diversificar la economía de Chubut. Alguien dijo que fue precipitada la convocatoria. Se puede discutir la forma: pero se hizo, y eso es lo importante. Podemos estar adentro, pero planteando disidencias. Además se está trabajando sobre el mandato de una ley, la 5.001, que planteó que debía discutirse la zonificación. Hace 17 años que los chubutenses están en falta en cumplir con ese mandato. Lo que es apresurado ahora es que la crisis es más profunda. Porque cuando la gente no tiene trabajo, no tiene dignidad. Y en la Meseta, hasta donde yo sé, no hay otra actividad económica posible. No hay espacio para turismo, ni para la pesca, ni para otras actividades como la agricultura, que está en crisis desde hace años. Realmente el problema es muy serio.

- Algunos sectores critican el hecho de que están involucradas empresas extranjeras…

- Si hubiera alguna empresa nacional, encantado, pero no hay empresa que pueda hace una inversión de este tipo y esperar 10 años a recuperar lo que se invierte, porque eso es lo que ocurre en minería. Además la megaminería no existe: es un invento para denostar a una actividad tan lícita como cualquier otra. Se puede hacer bien o mal. Para eso están los controles y este tipo de debates para exigirles a las autoridades que estén presentes. Después es cuestión de negociar bien con las empresas las condiciones de lo que va a quedar en la Argentina y cómo se va a distribuir. Porque la minería paga los impuestos como todas las empresas, y además paga regalías y fideicomisos. Por eso me gustaría dar un mensaje de tranquilidad. Trabajé toda la vida en el Estado y en las universidades nacionales y no en empresas. Aseguro que es muy fácil trabajar bien. La minería tiene los mejores controles ambientales que existen en el país. Además de las previsiones legales, la población puede participar. Es una actividad absolutamente transparente.


Fuente: suractual.com.ar